Alumno Daniel Kokimoto...¡Pase al frente!

Este personaje siempre me despertó mucha ternura. Desbordaba vitalidad e inteligencia, y sin embargo, no se benefició de un rol muy protagónico en la serie. Por lo que se, sólo estuvo en la versión de Medrano y en el libro de Abel Santa Cruz, no figura, aunque casi seguramente aparezca en las historias que me faltan de las revistas "Patoruzú". ¿Por qué tengo este convencimiento? Pues por la sencilla razón de que la comunidad Japonesa era muy grande en Buenos Aires durante la infancia del autor de éstas historias. Había venido incrementándose sin cesar a principios del siglo XX hasta mediados del treinta, para volver a crecer después de la guerra. Durante estos tiempos era bastante común tener un compañerito nipón en la escuela, y en la década del 70', cuando se estrenó la segunda versión de "Jacinta Pichimahuida", más la regla que la excepción. Por eso creo que la inclusión de este simpático japonesito se verificó en este momento y no en el ciclo Salazar. Después, los orientales disminuyeron, y en mitad de los ochenta, se agregaron a las ya numerosas colectividades afincadas en nuestro país, los taiwaneses y los coreanos, sustituyendo un poco a los primeros habitantes del lejano oriente llegados a estas playas.
Pero no nos vayamos por las ramas - del árbol genealógico, en este caso- Con tanto palabrerío, no me he referido al persnaje del que nos estamos ocupando ahora: se trata de Kokimoto. Daniel Kokimoto para más precisiones. Era un alumno pícaro, de buen corazón, amante de las artes marciales y las travesuras. Su familia ha de haber sido de origen okinawense, como casi todas las que recién llegaban a la Argentina durante esos años. La comunidad contaba con un periódico propio, editado en lengua japonesa , había fundado el Centro Okinawense de Buenos Aires, sito en la calle San Juan 2651, donde aún se encuentra y un templo budista, el Furaibo, en la calle Alsina 429.
Poco sabemos de la familia Kokimoto. En rigor de la verdad, ni el verdadero nombre del cmpañerito de Don Abel, ya que Daniel es el de su protagonista en la versión Medrano, Daniel Miyahira, y posiblemente de allí lo hayan tomado los guionistas...Kokimoto estaba entre "los alumnos casi del montón" de Jacinta Pichimahuida, aunque sus salidas eran siempre ingeniosas y no tenía un pelo de tonto. Nunca era el último a la hora de anotarse para una diablura organizada por sus amigos y según como viniera la mano, no descartaba algún certero golpe de Karate a la hora de hacer callar a un atrevido, que podía llevar el nombre de Canuto Carsio o Siracusa.
En la versión mexicana más bien lograda de "Jacinta Pichimahuida", "Carrousel", el personaje de Kokimoto, efectivamente, pero no puedo decir que me gustara la interpretación que de él hicieron. Lo redujeron a una miniatura de kamikaze, chillón, agresivo, con una banda alrededor de la cabeza que lo convertía en un mini judoka. No que hayan querido destacar su inteligencia, porque su aparición en la serie se limita a hacerle de ladero a Pedro Guerra (el Canut Carsio Mexicano) para defenderlo de posibles ataques violentos de sus condiscípulos. El Kokimoto mexicano (que curiosamente conserva el apellido de la versión argentina) es una caricatura lamentable del luchador japonés de todos los tiempos. Me chocó siempre la manía de este personaje de hablar a los gritos y amenazando.
El Kokimoto argentino, poco tenía que ver con esa irracional criatura nerviosa de Televisa. Era un chico argentino más, de ascendencia japonesa y nunca se destacó que fuese más amigo de Canuto, Anselmi o Siracusa que de Cavallasca o Strabucco, por ejemplo. Incluso, alguna vez, manifestó acercamientos caballerescos, con ribetes amorosos, a la alemanita Bibi Schmidt.
Como dijimos, poco sabemos de la familia de nuestro héroe, pero quizá tuviera , como era costumbre hasta no hace mucho en la comunidad, una tintorería cuyo nombre fuese "Tokio", aunque no hubiese visto esa ciudad sino en las postales. Dedicarse a la tintorería para los okinawenses y japoneses en general era tan común como para los chinos de nuestro tiempo, poner un supermercado. Pero también se estilaba, al menos en los primeros tiempos, que los japoneses fuesen mucamos de interiores o choferes en las casa "paquetas", porque "vestía" tener un criado oriental. El excéntrico capocómico , Florencio Parraviccini, solía recorrer las tanguerías más finas de Buenos Aires, con su chofer japonés...E incluso, hubo una época en la que rivalizaron con los italianos en el puerto, trabajando como changadores y cocineros para las cuadrillas de obreros. Se destacaron por ser voluntariosos y trabajadores. Un poco tercos también, con la obstinación de quien se quiere abrir paso en una sociedad que no es la suya y debe rendir examen a cada momento.
Kokimoto fue un buen alumno, si bien no se destacaba del montón, pero él ya pertenecía a la generación de los hijos de inmigrantes y muy probablemente, con el tesón que caracteriza a sus hermanos de raza cuando quieren lograr un objetivo, haya ingresado en la universidad. Pudo haber sido médico, o dentista, o arquitecto. O tal vez haya logrado destacarse en el comercio . En cualquier caso, de la cadena de su vida, formaba parte un eslabón muy importante: Jacinta Pichimahuida. Sin ella, sin los años de su paso por la escuela Roca, Kokimoto no hubiera podido ir adelante en la vida, como ninguno de sus demás compañeros. Al camino de la vida lo va haciendo uno mismo, pero nada es sin el aporte de los demás, y en el caso de Jacinta, creo que dich aporte fue significativo en la vida de sus alumnos...especialmente de uno que ya conocemos muy bien y sin el cual no estaría yo ahora escribiendo estas líneas...
Por descontado, Kokimoto conocía el sushi, un plato de fiesta, muy tradicional en el Japón y que se preparaba hasta los años 90' por estos pagos, sólo en los dos o tres restaurantes que se abrieron en esta capital, para satisfacer la demanda casi exclusiva de la comunidad japonesa. . Nadie sabía lo que era un niguiri o un futo maki, y mucho menos un sashimi. La gente apenas si se le animaba a la comida china...de la japonesa no se sabía nada y los pocos que algo conocían, decían, transidos de asco, que los nipones comían cosas asquerosas que parecían enmohecidas, algas y pescado crudo ...Probablemente Kokimoto haya sido amistosamente cargado por sus compañeros por sus hábitos alimentarios. Hoy, los descendientes de los burlones -o incluso ellos mismos - se sienten deleitados ante un prestigioso sushiman y degluten con su mejor sonrisa, trocitos de salmón sin cocción alguna, envueltos de algas y acompañados de una salsa de sospechoso color.
Kokimoto se sentiría muy a su gusto en la Buenos Aires de hoy, devota de los "sushi bar", las revistas de "manga", el "animé" y los "kokeshis"...En la década del 20'...¿Quién hubiera podido imaginarlo?
Tomodachi Kokimoto...Levanto mi copa de sake caliente a su salud: "Kampai!"
Vanesa.
FOTO: 1-Daniel Mihayira como Daniel Kokimoto en la versión Medrano.
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