Hoy, clase de grupo.

Llegamos a un momento clave . Llegamos al último " ¡Pase al frente!" de los alumnos de la tele. Luego les llegará el turno a los amiguitos del libro, a esos pibes de blanco delantal que aún no conocemos; a Graciela, Valentín Viñuela, Mateo Sagreras, "la Piba"...Conoceremos a aquellos compañeros que por una razón u otra, Don Abel Santa Cruz dejó fuera de la tele. También este mes nos despedimos de los "¡Vaya, por Dios!" con el formato que lo conocemos hasta hoy, para dar paso a otra forma de hacer llegar los dimes y diretes sobre nuestra serie favorita a los lectores. Pero no nos pongamos tristes: las secciones de historias y fotos seguirán estando, y cada día tendremos más y más testimonios gráficos sobre las tres versiones de Jacinta, sin dejar de lado los chismecitos que tan grata nos hacen la vida. Por otra parte, comenzaremos una sección dedicada a los padres de los chicos y más tarde, la emprenderemos con la vida y carreras de los autores y actores del ciclo. También tendremos incursiones en lo que era la vida de un escolar en los años 20', pero también en los 40' 60', 70, y 80', para ir haciendo paralelos entre todas las versiones de nuestra maestra querida, incluyendo la radial. Y habrá fotos a granel de chicos de los Años Locos, para hacernos una idea de la apariencia aproximada de los verdaderos Cirilos, Etelvinas, Palmiros, Meches...Y por supuesto " la Jacinta".

Pero basta de presentaciones...Vamos a lo nuestro.
Hoy nos toca hablar de varios alumnos del salón de clases más famoso del país. De esos chicos a quienes rara vez les ocurrían historias personales, y que fuera de la escuela, apenas tenían parlamento. Se hacían notar en el aula y el recreo gracias a alguna frase ingeniosa, y poco más. En la versión Salazar hubo pocos de estos chicos, un poco más que extras, si existieron. En la de Medrano y Lemercier, en cambio, fueron bastante notables. La primera y la segunda compartieron a Adrián y a Azucena Flores. La de Medrano tuvo a Julita y a Larrotonda, ausentes en la adaptación posterior. En cambio, la novela de los 80' tuvo a Juripuri , ausente de la que la precedió.
Se hace muy cuesta arriba describir a estos chicos, últimos representantes del aula televisiva de la "seño" Pichimahuida, prque pocos rasgos definitorios tienen. Adrián- en la versión Medrano protagonizado por Marcelo Chimento - era un chico bueno, morochito y siempre listo para ayudar a sus compañeros. En "Señorita Maestra", el mismo personaje , con el rostro de Martín Ruíz, era un pibe de cabellos castaños y ojos claros, con las mismas características del anterior, pero además una cierta afición por la música. Se lo solía ver tocando el piano de cuando en cuando. Poco más puedo decir de él. O acaso sí...que no le conozco apellido.

Azucena Flores en los 70', fue la muy dúctil y prolífica actriz Liliana Simoni, cuya carita pecosa comenzó a verse muy seguido a partir de allí en la pantalla chica, y que aún hoy continúa deleitándonos con sus trabajos en varias tiras de aceptación general. En los 80', se puso en la piel de la alumna de nombre de fragante flor, Ana Tuny, la hermana de Laura, a quien se confiara la interpretación de Etelvina Baldasarre . Azucena era una chica dulce y tranquila, suponemos que buena alumna, aunque nunca salió de la medianía.
Julita , como personaje comparte un rasgo con Adrián: la ausencia de apellido. En cambio la actriz que la dio vida, lo tenía y con peso propio: Claudia Rucci, la hija del famoso sindicalista asesinado. Si ella siempre fue mujer de personalidad y convicciones muy afirmadas -tanto que en la actualidad sigue incursionando en política - su "Julita" no podía ser más diferente. Una verdadera antítesis de su personalidad. Calladita, ambigua y sin cualidades realmente propias, no se distinguía ciertamente de sus condiscípulos.
Algo similar ocurre con Gabriela Toscano, actriz y mujer de carácter, que nunca perdió popularidad y hasta le disputó el cetro de "niña prodigio" a la mismísima Andrea del Boca. Su "Larrotonda" podía estar como no estar. Ciertamente un personaje como Meche , todo vitalidad y picardía, le hacía sombra e incluso Etelvina, desde lo negativo, hacía hablar más de ella. "Larrotonda" era estudiosa y buena, eso sí, aunque sin brillo propio. Y si Julita y Adrián se distinguen por no tener apellido, a ella le ocurre ser señalada por lo contrario: carecer de nombre.
Juripuri es el más borroso de todos los alumnos de "la Jacinta". Por empezar, su personaje estuvo a cargo de dos actores, Roberto Barchetta y Diego Martínez, alternativamente, pero mi memoria no puede darle un rostro a cada uno de ellos. Para mí, Juripuri tiene una sola apariencia: la de un chico alto, flaco, de cara alargada, cara de bueno y pelo cortado a la taza, un tanto largo. Se sentaba al fondo de la clase y era callado y servicial. Si la maestra necesitaba algo fuera del aula, le pedía a él que lo trajera, o en su defecto a Adrián. En determinado momento, Juripuri desaparece de la novela sin que su falta se haga notar mucho. Pese a eso, de chica, el personaje me atraía singularmente, quizá gracias a su nombre. Me parecía algo guaranítico y me preguntaba si Juripuri sería paraguayo o hijo de padres de ese origen. Tampoco supe nunca a ciencia cierta si lo suyo era un nombre, un apodo o un apellido.

Y con esto , llegamos al final de la reseña. Ha terminado la presentación de los alumnos de la tele. Como todos los finales, nos pone un poco tristes aunque nos sostiene la esperanza de lo que vendrá. Para consolarnos, cantemos con Jacinta:
"...Mis bancos nunca estarán vacíos
pues si unos se van los otros llegan
¿Pero en que mundo vivirán los otros
lejos, de su maestra?..."
Vanesa.
FOTOS: Juripuri y Adrián en la versión Lemercier (Roberto Barchetta y Martín Ruíz) 2- Catalina, Azucena Flores y Bibi Schmidt , versión Lemercier (María Fernanda Storino; Ana Tuny y Andrea Rodríguez) 3- Claudia Rucci 4- Gabriela Toscano.
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