Dos musas inspiradoras...Etelvina y Clavelina.
Este artículo es a pedido. Lo confieso. Cuando algún miembro del blog me manifiesta un deseo, si ésta en mí, se lo cumplo lo antes posíble. Y sí, en este caso "está en mí".
Mario Tasies, nuestro amigo "Tico" y admirador incondicional de la dulce Clavelina, quería ver más fotos de Nancy Serantes en ese papel. Susana, por su parte, fan de Graciela Cimer, pidió a su vez, testimonios gráficos de la fallecida actriz haciendo de Etelvina. Y decidimos complacerlos a los dos, con fotos donde ambas están presentes. La cosa no me fue muy difícil, puesto que Etelvina Baldasarre y Clavelina Carsio eran compañeras de banco en las tres versiones de la telenovela. Aprovechando por otra parte, la cercanía de la fecha aniversario de la muerte de Graciela Cimer, que vaya ésto como un pequeño homenaje del blog en su conjunto.
En ésta, la primera fotografía, tenemos a la Etelvina "clásica", luciendo sus archiconocidos bucles de tirabuzón, rígidos como su estrecha concepción del mundo, pero a qué dudarlo...¡Lindísimos! ¿Qué nena no soñó en su momento con poder lucir ese peinado? Yo fui una de ellas...Y cuando volví a verlo repetido en Nellie Oleson, la mala de "La Familia Ingalls", más lo admiré. Lamentablemente, mi pelo es muuuy lacio y los rulos me duraban a lo sumo, media hora.
En la foto, Etelvina aparece haciendo un comentario engreído acerca de la solvencia de su papá como médico - lo repetía constantemente, como si no hubiese otros médicos en el mundo - Y Clavelina, como siempre cálida y humana, pensaba en el drama personal de su compañerito Strabucco, cuya abuela estaba casi a punto de morirse.

En ésta segunda fotografía, Etelvina sigue luciendo su blanco guardapolvo escolar, pero su peinado ha cambiado. A medida que iba haciéndose "mayor", los bucles desaparecían para dejar paso a peinados más modernos y elegantes. Según la revista "Jacinta Pichimahuida", en el testimonio gráfico de arriba, la alumna Baldasarre estaba ya en sexto grado. Efraín parece aconsejarla acerca de algo que la publicación no especifica, pues se trata de un "racconto" de los últimos años de los chicos en la escuela.Es un número dedicado al ingreso de nuestros amigos a séptimo.

Aquí, nuevamente vemos a Etelvina con un peinado más adulto y sentador. Su vestido es igualmente, de corte impecable, hecho seguramente a medida. El último grito de la moda para jovencitas de su edad. A su lado, va la humilde Clavelina, con un vestido más infantil y las dos colitas de siempre, pero infinitamente seductora, pues su carita llena de preocupación y bondad, venían a constituír en ella, el mejor de los adornos. Ambas amigas se dedican - por iniciativa de Etelvina, naturalmente - a seguir a Bibi, Carola y Meche, quienes se dirigían muy orondas a consultar con una adivina, si la última podría concretar su sueño dorado: casarse con Strabucco cuando fuera mayor. Recordemos como curiosidad que Meche pedía dinero a su mamá afirmando que era para la cooperadora, pero luego, lo llevaba a la dicha adivina en parte de pago.

Y para terminar, un testimonio imperdible...¡Etelvina botinera! Acá la vemos como espectadora de un "picadito" entre los chicos del "cole" de Jacinta y otra escuela del barrio, en el cual Efraín en persona hizo de referí. El gallego "se portó" cuando , sin demostrar favoritismo alguno, se atrevió a sancionar a sus "blancas palomitas" si incurrían en falyas futbolísticas. No escatimaba ni la amarilla ni la roja el gaita...Y Etelvina no puede evitar desatinarse y hacerle saber al árbitro su "opinión" al mejor modo de "los borrachos del tablón". Cuando quería, la niña tenía su carácter. A su lado, Clavelina se limita a hacer una mueca de desagrado, mientras Bibi sigue espectante el desarrollo del partido.
Ojalá les haya gustado nuestro pequeño repasito gráfico. No será el último que hagamos. Y además...escucho sugerencias.
Vanesa.
FUENTE: Revista de fotonovelas "Jacinta Pichimahuida".
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