Entre palomas y campanas.

Siempre que se recuerda a "Jacinta Pichimahuida" o "Señorita Maestra", es inevitable oír a alguien exclamar , con claro acento hispánico, si bien muy poco identificable: "¡ Ala, ala, a clase "Blancas Palomitas"!" y tenga alguna evocación cariñosa de Efraín, aquel afable portero sin família, todo corazón que tocaba la campana - y después el timbre - en la escuela más famosa de la república Argentina.
Efraín...Uno de los personajes más queridos de nuestra telenovela favorita, un adulto con alma de niño dispuesto a ser siempre el oído presto a oír las confidencias más discímiles de sus pequeños protegidos y a tratar de ablandar, aunque no siempre con éxito, los sentimientos de la "seora directora", como él la llamaba, en favor de aquellos hijos adoptivos que la vida le había dado y quienes a veces, le gastaban algunas bromas un poco pesadas. Sentía una ternura paternal por Jacinta Pichimahuida, la maestra recién recibida en quien adivinaba una muy prometedora personalidad en flor y a quien siempre intentaba ayudar en la medida de lo posíble.
No sabemos a ciencia cierta quién era "Efraín el portero". La única información de la cual disponemos son las propias palabras de Abel Santa Cruz, quien lo nombra apenas como al "gallego que tocaba la campana". Quizá en alguna ignota revista "Patoruzú" se explaye algo más acerca de él, pero poco más es nuestro conocimiento. Por otra parte e indudablemente, el autor consultó a su memoria a la hora de darle protagonismo al personaje en la radio y la televisión. Sabemos feacientemente que era de Galícia, aquella entrañable província española de sólida fe cristiana y tiernos corazones, donde la Muiñeira y la Jota alegran los corazones y los ojos lagrimean al primer atisvo de una emoción, pero donde los hombres y las mujeres saber defender sus convicciones con valentía y fortaleza. De raza gallega eran muchos hombres y mujeres que cruzaron el oceano para buscar nuevos horizontes en América, ya fuese por motivos económicos o por persecuciones políticas de todo signo y color, las cuales por aquellas tierras apasionadas, nunca faltan. De esa raza era Efraín, quien dejó allá en "a terriña" una madre amantísima, y según una de las versiones de la tira, una mujer y una hija ya fallecidas. En más de un episodio, Efraín se confesó aventurero, y también en más de un episodio , enfermo y sintiéndose viejo, lloró el recuerdo de aquel pasado lejano, de esa madre a quien ya nunca más vería.


Por alguna razón u otra, al llegar a Buenos Aires, donde consiguió trabajo en el Colegio Roca, Efraín no rehizo su vida. Se contentaba con pasar sus días en medio de sus "blancas palomitas" - las llamaba así probablemente porque para él sería una novedad el ver llegar un día a los chicos con guardapolvo blanco, disposición tomada por el Ministerio de Educación en tiempos de Hipólito Yrigoyen, en el año 1919 -, bromeando con ellas, lidiando con el mal genio de la directora y , suponemos, que paseando por el barrio céntrico donde le había tocado residir. La vida nocturna de aquellos años era una de las más glamorosas y agitadas del mundo y tenía a dos pasos de la habitación que le servía de vivienda en la escuela, a la calle Corrientes, rutilante , bulliente de vida en esos días. No le faltaría con quien charlar de fútbol y boxeo, pues estaba muy cerca de las casas taller de los señores Tamayo y Cavallasca...En suma, no tenía por qué aburrirse. Pero de cuando en cuando, a Efraín le entraba la "morriña" y ni la más amplia sonrisa, ni las más barullenta algarabía de sus menudos amiguitos lograba reanimarlo. ¿Qué sería de sus rías, de sus verdes montañas siempre húmedas por la incesante lluvia, de las procesiones de pueblo para Semana Santa, de la tranquilidad del campo? Se sentía sólo, aún estando rodeado siempre de gente; y las vacaciones, largas y silenciosas, lo deprimían aún más.
En las versiones televisivas, Efraín (sobre todo el de la versión Medrano) tiene un protagonismo insoslayable. Siempre defiende las inciativas de su maestra favorita - Jacinta, por supuesto - y llega con ella a un muy alto grado de complicidad. En los años 70', Efraín sería un personaje muy activo, quien incluso acompañará a los chicos y a la maestra a sus vacaciones de verano en Mar del Plata (dudo mucho que este haya sido el caso del Efraín real) y los ayudará a resolver varios misterios rayanos en lo policial, cmo cuando logra, con Jacinta, desbaratar una banda de ladrones cuya guarida se situaba cerca de "la Feliz" y en otra oportunidad, encarcelar a una falsa adivina, quien tenía engatusadas a Meche y a Carola.
Pero pensemos por un momento...¿Qué habrá sido del verdadero Efraín? Ya era viejo en loa años 20'. Habrá fallecido cuando mucho, en los 30...¿Dónde habrá vivido después de que no pudiera ya trabajar? ¿Lo habría recogido algún asilo? Consideremos el hecho de que no tenía família y la inexistencia de la jubilación hasta los años 40'. Quizá pudo ahorrar y hacerse alguna casita en las afueras, o comprar un departamento pequeño cerca de la escuela...pero ¿y cuando ya no le fuese dado valerse por sí mismo? ¿Quienes habrán asistido a su entierro, si no fue el de un "pobre de solemnidad"?
¡Tantos destinos como el de Efraín el portero hubo y quizá aún haya! Pero Efraín tuvo, al menos la suerte de ser recordado por una de sus "blancas palomitas" y de no morir del todo, gracias a la televisión y a nuestra memoria.
No dejemos de evocarlo, en el moment de escuchar sonar el timbre del recreo al pasar por alguna escuela. Nunca.
Vanesa.
FOTOS: 1- Vicente Ariño (Efraín de la versión Salazar- años de 1960) 2- Carlos Pamplona y Miriam Antelo encarnando a Efraín y Carola Quiñones en la versión Medrano de los años 70' (Revista de fotonovela: "Jacinta Pichimahuida" Sección posters) 3- Carlos Pamplona (Efraín versión Medrano) junto a Graciela Cimer (Etelvina Baldasarre, misma versión). Fuente: Revista de fotonovelas "Jacinta Pichimahuida".4. Héctor Fernández Rubio (Efraín versión Lemercier) en compañía de Cristina Lemercier - Versión 1983 (Foto autografiada para Rodrigo ventura. Debajo, se lo ve a Efgraín solo con el conocido cartelito "Las Malvinas son Argentinas) 5- Héctor Fernández Rubio y Patricia Castell (La "Seora Directora" de "Señotita Maestra"); debajo, una vez más lo vemos a rubio, pero esta vez con Omar Lefosse, haciendo de Palmiro Cavallasca en los años 80'. Este último set de fotos, es gentileza de Rodrigo Ventura. Tres de ellas, corresponden al álbum de fotos "Señorita Maestra" .
CURIOSIDADES: Solamente Vicente Ariño era de orígen gallego, pues Carlos Pamplona , si bien había nacido en España, vio la luz en las Vascongadas. En cuanto a Fernández Rubio, es argentino y de hecho, muy poca gente lo sabe. Imitaba tan bien el acento de la península que llegó a tomárselo por hijo de las tierras galaicas.















